Correr con calor
El calor es una de las adversidades más traicioneras con las que el corredor de fondo puede encontrarse, ya que el calor afecta debido a una subida de la temperatura corporal y la deshidratación.

Cuando el cuerpo se sobrecalienta, no puede seguir evaporando agua del cuerpo al mismo ritmo. Nuestro organismo empieza a sudar enviando más sangre a la piel, pero al correr la sangre se tiene que multiplicar para llevar oxígeno a los músculos y refrigerar el cuerpo, efectuandose el sobrecalentamiento.
La deshidratación es el proceso de perder líquidos en el cuerpo, en el caso de los meses de calor, la deshidratación suele efectuarse a través del sudor, ya que se produce la pérdida de agua y la pérdida de electrolitos.
Es por ese motivo, que las bebidas isotónicas están cargadas con estos dos elementos, agua y electrolitos, para hidratar correctamente.
Al correr con temperaturas altas las posibilidades de sobrecalentamiento y deshidratación son mayores, por lo que hay que tomar ciertar precauciones.
Lo primero es intentar aclimatarse a correr con calor, que suele llevar dos semanas.
Lo segundo es hidratarse correctamente. Los mejores indicadores de una posible deshidratación son la orina especialmente amarillenta y una frecuencia cardiaca elevada.
Se debe beber antes de comenzar el entrenamiento, mientras se está entrenando, y después de finalizar la sesión de entrenamiento.
Los meses de mayor calor, se debe aplicar una protección solar para evitar las quemaduras y el sobrecalentamiento del cuerpo.
Hay que intentar correr con ropa clara, para que no absorba los rayos UVA.
Y lo último y más importante, hay que evitar correr a horas en las que el sol caliente con mayor intensidad. Hay que evitar correr desde el mediodia hastra las 4 o 5 de la tarde, ya que se puede sufrir un golpe de calor o mal de altura.



